Después de un exhaustivo día, de hacer cientos de tareas y sin darme ganas ni de cenar, me tiré en la cama, apagué la luz y justo antes de cerrar los ojos recordé que no me había cepillado los dientes.
"No creo que venga ningún príncipe azul a besarme en la noche."- pensé.
Y me quedé dormida.

jajajajaja me has dado la disculpa perfecta para esos días que de vez en cuando caen a uno encima y ni para estornudar fuerzas quedan. Un abrazote todavía podría ser aunque no sea yo príncipe? jajaja no te muevas, ya te lo doy yo : )
ResponderEliminarYa tenías que estar muy cansada jeje. A todos nos ha pasado alguna vez.
ResponderEliminarSaludos.