miércoles, 13 de octubre de 2010

Las lunáticas también son melancólicas

Se encierra una vez más entre las paredes de esa casa vieja y se pierde soñando con el verde resplandor de las plantas que llegan a su ventana.
No tiene preocupaciones, sólo melancolía, de esa que le llega cada mes, en las tardes lluviosas, al escuchar en pleno invierno la canción de moda del verano, la que aparece cuando lee sus cartas, cuando recuerda sus besos, cuando alguien, o simplemente el viento mencionan su nombre.
Hace más de un año que no lo ve, le quedan sólo recuerdos y algunas cartas maltratadas de tanto ser leídas.
Se ha resignado a lo que su memoria pueda darle, se ha acostumbrado a su ausencia y sus lunares ahora son sólo polvo de lo que antes fueron estrellas.

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